Según decrece la natalidad, los pueblos abandonados se naturalizan

Abandonado

 

Este es un extracto del artículo publicado en la Edición Internacional del periódico The Guardian, el 24 de enero de 2021.

Mientras las tasas de natalidad caen, los animales merodean por nuestros «pueblos fantasmas» abandonados.
Las poblaciones humanas están a punto de disminuir en países de Asia a Europa – y una forma inusual de <<renaturalización>> está teniendo lugar

«Durante muchos años pareció que la superpoblación era la crisis inminente de nuestra época. En 1968, los biólogos de Stanford Paul y Anne Ehrlich predijeron de forma infame que millones de personas morirían pronto de hambre en su libro «La bomba demográfica», que fue un éxito de ventas… Pero el crecimiento se ha ralentizado, y de forma considerable. A medida que avanza el empoderamiento de la mujer y mejora el acceso a los anticonceptivos, las tasas de natalidad en todo el mundo se tambalean y se estancan, y en muchos países hay ahora menos de 2,1 hijos por mujer, el nivel mínimo necesario para mantener una población estable. El descenso de las tasas de fecundidad lleva tiempo siendo un problema en los países más ricos del mundo, sobre todo en Japón y Alemania.

Cada vez es más frecuente en los países de renta media, como Tailandia y Brasil. En Irán, la tasa de natalidad de 1,7 hijos por mujer ha alarmado al gobierno, que recientemente ha anunciado que las clínicas estatales dejarán de repartir anticonceptivos y ofrecer vasectomías.
Gracias a este patrón mundial de descenso de los niveles de fecundidad, la ONU cree ahora que veremos el fin del crecimiento de la población dentro de unas décadas, antes de que el descenso comience en serio.

Pero, ¿qué aspecto tiene el descenso de la población sobre el terreno? La experiencia de Japón, un país que lleva mostrando esta tendencia desde hace más de una década, podría ofrecernos alguna idea. Ya hay muy poca gente para llenar todas sus casas: una de cada ocho viviendas está vacía. En Japón, estos edificios vacíos se denominan akiya, casas fantasma. La mayoría de las veces se encuentran en zonas rurales, y estas casas se deterioran rápidamente, dejándolas como presencias inquietantes en el paisaje, lo que acelera el declive de la zona. Muchas akiya han quedado vacías tras la muerte de sus ocupantes; heredadas por sus parientes que viven en la ciudad, muchas quedan sin reclamar ni atender. Con tantas estructuras de propiedad desconocida, las autoridades locales tampoco pueden derribarlas.

Más cerca de nosotros, en la UE, se espera que una zona del tamaño de Italia esté abandonada para 2030. España se encuentra entre los países europeos que se espera que pierdan más de la mitad de su población para 2100; ya tres cuartas partes de los municipios españoles están en declive. Las pintorescas Galicia y Castilla y León se encuentran entre las regiones más afectadas, ya que poblaciones enteras se han ido vaciando de sus habitantes. Más de 3.000 pueblos fantasma rondan ahora los montes, en diferentes estados de abandono. Mark Adkinson, un expatriado británico que dirige la agencia inmobiliaria Galician Country Homes, declaró al Observer que ha identificado «más de 1.000» aldeas abandonadas en la región, y añadió que un miembro de su personal estaba continuamente en la carretera, dejando cartas en las propiedades abandonadas con la esperanza de localizar a sus propietarios y devolverlas al mercado.
«Llevo aquí 43 años», dijo. «Las cosas han cambiado mucho. Los jóvenes se han ido de los pueblos, y los padres envejecen y adquieren pisos más cerca del hospital. No quieren quedarse atrapados en el monte cuando ya no pueden conducir».

Al igual que en Japón, la naturaleza ya está interviniendo. Según José Benayas, catedrático de ecología de la Universidad de Alcalá de Madrid, la superficie de los bosques españoles se ha triplicado desde 1900, pasando de un 8% a cubrir el 25% del territorio a medida que la tierra se queda sin cultivar. El descenso de la población seguirá provocando el abandono de las tierras, dice, «porque habrá menos humanos a los que alimentar».

El abandono rural a gran escala es uno de los factores que ha contribuido al reciente resurgimiento de los grandes carnívoros en Europa: linces, tejones, osos pardos y lobos han visto aumentar sus poblaciones en la última década. En España, el lobo ibérico ha pasado de 400 ejemplares a más de 2.000, muchos de los cuales se encuentran rondando los pueblos fantasmas de Galicia, mientras cazan jabalíes y corzos, cuyo número también se ha disparado. El año pasado se vio un oso pardo en Galicia por primera vez en 150 años.

Una visión del futuro, tal vez, en un mundo post-pico poblacional: poblaciones más pequeñas que se apiñan cada vez más en los centros urbanos. Y fuera, más allá de los límites de la ciudad, los animales salvajes merodeando.»